Claves sobre la incontinencia urinaria

incontinencia

 

Las pérdidas de orina son un problema que afecta a un gran número de la población. Aunque los datos son sólo orientativos, se calcula que 1 de cada 4 mujeres tienen este tipo de problema.

El problema es que en parte no se puede saber con exactitud debido al tabú que existe en este tema.

 

Lo cierto es que la incontinencia suele ser muy limitante en para nuestra calidad de vida.

 

Ahora mismo me viene a la mente una conocida que me contaba que no iba ni al cine teniendo miedo de que se le produjeran los escapes (ya que cada vez aguantaba menos tiempo entre vez que acudía al baño con la siguiente).

 

Además mucha gente piensa erróneamente que se trata de problemas de la edad que no tienen solución.

NOSOTRAS TENEMOS MÁS PREDISPOSICIÓN

 

La mayor parte de las personas que la padecen son mujeres. Puede ser que te preguntes el motivo por el cual tenemos más predisposición, y es que hay varios factores que no nos ayudan:

1-El embarazo y el parto (sobre todo si son varias veces).

2-La llegada de la menopausia

3-Otros factores de riesgo: sobrepeso, infecciones urinarias repetidas, tabaquismo y toser de forma crónica, intervenciones quirúrgicas, determinadas actividades físicas.

 

Embarazada y suelo pelvico

 

La verdad es que para aquellas que lo hemos vivido, el embarazo es una etapa especial y única de nuestras vidas. Salvo por ciertos inconvenientes de naúseas,… tuve un feliz embarazo.

 

Pero no por ello no estaba exento de inconvenientes: el periné, por ejemplo, se ve sometido a un sobresfuerzo durante 9 meses (sobretodo el último trimestre).

 

En esa etapa es posible que se tengan ciertas pérdidas de orina, lo cual suele ser pasajero. Lo que ocurre es que el peso del bebé sobrecarga los músculos del suelo pélvico y somete a los esfinteres a más presión de la que suelen soportar.

 

Y lo cierto es que el parto somete al suelo pélvico a mayor tensión y estiramiento. Por no hablar de que se produzcan desgarros, episiotomías,… Si además se producen varios embarazos seguidos puede acentuarse.

 

Bueno no se pretende con esta información que nadie que aún no haya sido madre se quite la idea de la cabeza por este motivo, pero si es conveniente que contemos con la información apropiada para prevenir a tiempo.

 

Y la llegada de la menopausia también es otro periodo crítico para el suelo pélvico.

 

Pero no porque “nos hagamos mayores” y la incontinencia sea producto del envejecimiento, sino porque con la llegada de esta etapa se producen cambios hormonales que hacen que la musculatura pierda el tono que permita que no ceda ante los esfuerzos de presión tales como estornudar, toser, saltar,…

 

Yo, a título personal, además de los otros factores de riesgo que comentaba en el punto 3, también incluiría otro motivo el cual considero realmente importante, y es el hecho de que nosotras no nos conocemos de la misma manera de la que se conocen los hombres.

 

En fin, piénsalo un momento. No se trata de que tú a un hombre le digas que contraiga el suelo pélvico y sepa de lo que le estás hablando, pero si que es cierto de que ellos conocen mucho mejor su anatomía que nosotras.

 

A fin de cuentas, sólo para orinar ya tienen contacto visual-sensorial.  Nosotras pocas veces lo hacemos, salvo para colocar un tampón-copa menstrual (las que lo usamos). Y todo esto sin profundizar en temas sexuales.

 

Sea por lo que sea, es evidente que tenemos que ser conscientes de que por todos esos motivos tenemos que cuidarnos más las mujeres para conseguir prevenir/ frenar los problemas de incontinencia antes de que vayan a más.

 

LOS TIPOS DE INCONTINENCIA

 

1. Al igual que movemos todos los músculos de nuestro cuerpo diariamente durante nuestras actividades de la vida diaria, es importante que la musculatura del suelo pélvico realice las contracciones necesarias durante las actividades de la vida cotidiana.

 

Si estos músculos están débiles se pierde su función de soporte y sostén de órganos intrapélvicos como la vejiga urinaria, el recto y el útero en las mujeres.

 

Es entonces cuando ante cualquier esfuerzo que someta a una mayor presión de la habitual al suelo pélvico provoca que éste no la resista (ante tos, correr, saltar, reír,…).

 

En otras palabras: estos músculos ayudan al cierre (esfínter) de la uretra y si fallan se produce el escape de orina. A este tipo de incontinencia se la conoce como la incontinencia de esfuerzo.

 

2.  Cuando la vejiga se contrae demasiado pronto (por mala información del cerebro al detrusor, que es el que inicia las ganas de ir a orinar) se produce la incontinencia de urgencia: en teoría la vejiga debería de poder llenarse de más cantidad de orina, pero no lo resiste.

 

También se llama a este tipo de incontinencia de “llave en cerradura” porque muchas veces notas esa necesidad imperiosa de orinar y justo cuando llegas a casa es como si no pudieras controlar tu vejiga más y tus esfínteres se relajan teniendo los inoportunos escapes justo a escasos metros de tu baño (: .

 

3. La tercera opción, llamada incontinencia mixta, es la combinación de ambas y es que en esta vida las cosas siempre son más complejas de lo que parecen:

 

Puede ocurrirte que empieces teniendo una incontinencia de esfuerzo (tras un par de parto tienes algo de debilidad muscular) pero que luego se complique porque también comienza a fallar tu vejiga (quizás por miedo a esos escapes comienzas a ir al baño antes de lo necesario, y sin darte cuenta estás complicando el problema).

 

Otra opción puede ser que tu vejiga tras algún problema (como varias cistitis) está irritada y empieza a darte problemas de incontinencia, si luego tus músculos del suelo pélvico no son fuertes son incapaces de cerrar el esfínter cada vez con mayor facilidad y se agrava el problema (acuérdate del ejemplo de la llave en la cerradura).

 

En fin, que todo esto también puede tratarse (de lo cual ya hablaremos en otra ocasión más adelante).

 

4. Seguramente te preguntarás si los hombre nunca tienen problemas de incontinencia: Pues tampoco se libran (mal de muchos, consuelo de …). Lo que ocurre es que tienen menos predisposición (recuerda: no dan a luz, su uretra no está tan cerca del ano para tener infecciones,…): aproximadamente uno de cada 14 hombres sufren el problema.

 

Pero ojo: ellos también pueden sufrir intervenciones quirúrgicas que les produzcan la I.U… Y también tienen más predisposición a tener la incontinencia por rebosamiento (relacionada a veces con problemas de función vejiga-próstata).

 

Se caracteriza por tener un goteo de orina postmiccional.

 

SOLUCIONES AL PROBLEMA

 

Iremos viendo poco a poco distintas soluciones para estos problemas. Lo cierto es que lo normal suele ser un tratamiento combinado (como ya has comprobado lo normal es que se terminen entremezclando).

 

Lo esencial es fortalecer el suelo pélvico (en caso de que exista esa debilidad), mejorar alteraciones que lo perjudique (como los problemas posturales o de espalda, el estreñimiento, los alimentos que irriten tu vejiga,infecciones reiteradas…)

 

Lo importante es que tengas claro que lo principal es prevenir antes de curar: trata de ponerle freno cuando aún estás a tiempo. Si notas que tras el parto tienes algun escape y pasan las semanas y sigue ahí, es mejor que empieces a actuar.

¿Que opinas? ¿Estás dispuesta a ponerlo en práctica?

 

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